Foto de Carlos Bravo
De niños ansiamos la aprobación de nuestros padres: "¿verdad que soy inteligente?", "¿de verdad te gustó mi regalo?", "¿estás orgulloso de mi papá?"...
Al ingresar a la escuela sobrevivimos obteniendo aprobación. Cuando los profesores aprueban nuestro comportamiento, obtenemos buenas notas. En la infancia nuestro éxito depende de la aprobación de los demás. En la adolescencia operamos conforme al principio del permiso: "¿es correcto que haga esto?", "¿puedo hacer aquello?".
De diversas instancias proceden las exigencias a conformarnos. Muchas organizaciones y clubes observan reglas draconianas para mantener a raya a sus miembros: "Se prohíbe estrictamente a los miembros…" También la televisión emite mensajes similares: "Mas vale que uses el desodorante adecuado, que conduzcas el auto apropiado y que refresques tu aliento con Desapestol o todo el mundo te tendrá asco".
Al llegar a adultos hemos sido poderosamente condicionados a buscar aprobación. Cuando los demás aprueban nuestra conducta, nos sentimos contentos. Pero si no recibimos la aprobación adecuada nos sentimos infelices. Esto suscita un grave problema: ¡Nuestra felicidad queda bajo el control de los demás!.
Para asumir el mando de nuestras vidas y vivir en plenitud, el reto es eliminar la compulsión a recibir aprobación. A fin de cuentas, no se puede más que tener la mente en paz o preocuparse por lo que piensen los demás. Preocuparse por lo que opinen los demás es un hábito difícil de romper, pero no hacerlo puede acarrear resultados trágicos.
¿Te preocupa lo que los demás piensen de ti? Pregúntate tu mismo: "¿Cuándo fue la última vez que me atendieron mal en un restaurante y, no obstante, no dije nada?".
"¿A veces acepto invitaciones por temor a lo que puedan pensar si me niego?"
"Si en alguna ocasión detecto a una mujer atractiva, ¿me atrevo a pedirle que salga conmigo?"
"¿Me gusta luchar por lo que quiero? Si no es así, ¿porqué no?"
"Si no me importara lo que la gente piensa, ¿seguiría en el mismo empleo, en la misma casa y con las mismas personas que ahora?"
No puedes darle gusto ni siquiera a la mayor parte de la gente. Si lo que temes es que algunas personas puedan pensar que eres tonto, ¡despreocúpate!, ¡Seguramente ya lo piensan!.
Sin duda tus familiares, amigos y colegas, merecen tu amor y consideración. Pero cuando intentas complacer a todos no eres sincero con nadie, y mucho menos contigo mismo. A los cuatro años de edad, es importante complacer a la gente. Si agradamos a los demás, obtenemos lo que deseamos. Pero de adulto tienes que ser una persona eficaz. Puedes lograr lo que deseas siendo tu mismo.
Te vuelvo a recordar sobre tus fortalezas y debilidades, analízate, habrá cosillas que tienes que eliminar, y otras que mejorar, para obtener un producto de calidad, para que estés contento contigo mismo y por ende tus relaciones con los demás serán más satisfactorias.
Cuando eras niño, tu mente estaba conciente de la vida, es decir podías percibir todas las cosas de manera viva y real, mira lo que miras, oye lo que oyes, toca lo que tocas, percibes y estas conciente la vida. Pero cuando pasas de esa etapa, tu mente ya ha acumulado y instalado un montón de creencias negativas, las cuales van formado parte de tus hábitos y acciones. Como por ejemplo ¿Alguna vez pasaste por una experiencia embarazosa y las chicas se rieron de ti?.
Una vez estaba en el escenario de la sala de teatro del colegio, y actuando se me olvido parte del guión, ¡no pude decir nada mas!!! Me puse súper nervioso y todas las chicas se rieron de mi incluso la que me gustaba. Esa escena permaneció en mi mente por mucho tiempo, desde ese momento empecé a dejar de relacionarme con las chicas, y sin darme cuenta empecé a hacerlo con todas las chicas atractivas. Esa experiencia dejo imágenes negativas en mi mente. Y muchas veces me torturaba recordando aquel momento, lo que me llevó a desarrollar un perfecto sistema para evadir mujeres hermosas.
¿Te das cuenta a donde quiero llegar con todo esto?. Tu actitud y tu forma de desenvolverte en tu medio, dependerá de lo que repitas en tu mente. Así que si estas acostumbrado a reprocharte, y hablarte a ti mismo de manera negativa aunque no de des cuenta de lo que haces, por lo que pasa en tu presente, naturalmente el resultado serán consecuencias negativas.
Todo lo que pienses se va pegando en tu subconsciente, ya sea negativo o positivo, pasa a formar parte de tu personalidad. Ten cuidado, trata de pensar sólo positivamente, y en cuanto aparezca un pensamiento negativo, elimínalo, toma esto como una tarea.
Por el contrario, si después de haber seducido a una mujer, después de haberla besado, repites cada momento, cada palabra cada instante, notaras los resultados positivos, que estarán en tu mente una y otra vez. Esto te permitirá estar motivado para tu próximo encuentro con otra mujer ya que durante ese tiempo tu mente absorbió y capto la repetición de todos esos momentos positivos lo que hará que tus acciones positivas puedan ser repetidas de manera exitosa en el futuro.
Pronto más...
¡Carpe Diem!
De niños ansiamos la aprobación de nuestros padres: "¿verdad que soy inteligente?", "¿de verdad te gustó mi regalo?", "¿estás orgulloso de mi papá?"...
Al ingresar a la escuela sobrevivimos obteniendo aprobación. Cuando los profesores aprueban nuestro comportamiento, obtenemos buenas notas. En la infancia nuestro éxito depende de la aprobación de los demás. En la adolescencia operamos conforme al principio del permiso: "¿es correcto que haga esto?", "¿puedo hacer aquello?".
De diversas instancias proceden las exigencias a conformarnos. Muchas organizaciones y clubes observan reglas draconianas para mantener a raya a sus miembros: "Se prohíbe estrictamente a los miembros…" También la televisión emite mensajes similares: "Mas vale que uses el desodorante adecuado, que conduzcas el auto apropiado y que refresques tu aliento con Desapestol o todo el mundo te tendrá asco".
Al llegar a adultos hemos sido poderosamente condicionados a buscar aprobación. Cuando los demás aprueban nuestra conducta, nos sentimos contentos. Pero si no recibimos la aprobación adecuada nos sentimos infelices. Esto suscita un grave problema: ¡Nuestra felicidad queda bajo el control de los demás!.
Para asumir el mando de nuestras vidas y vivir en plenitud, el reto es eliminar la compulsión a recibir aprobación. A fin de cuentas, no se puede más que tener la mente en paz o preocuparse por lo que piensen los demás. Preocuparse por lo que opinen los demás es un hábito difícil de romper, pero no hacerlo puede acarrear resultados trágicos.
¿Te preocupa lo que los demás piensen de ti? Pregúntate tu mismo: "¿Cuándo fue la última vez que me atendieron mal en un restaurante y, no obstante, no dije nada?".
"¿A veces acepto invitaciones por temor a lo que puedan pensar si me niego?"
"Si en alguna ocasión detecto a una mujer atractiva, ¿me atrevo a pedirle que salga conmigo?"
"¿Me gusta luchar por lo que quiero? Si no es así, ¿porqué no?"
"Si no me importara lo que la gente piensa, ¿seguiría en el mismo empleo, en la misma casa y con las mismas personas que ahora?"
No puedes darle gusto ni siquiera a la mayor parte de la gente. Si lo que temes es que algunas personas puedan pensar que eres tonto, ¡despreocúpate!, ¡Seguramente ya lo piensan!.
Sin duda tus familiares, amigos y colegas, merecen tu amor y consideración. Pero cuando intentas complacer a todos no eres sincero con nadie, y mucho menos contigo mismo. A los cuatro años de edad, es importante complacer a la gente. Si agradamos a los demás, obtenemos lo que deseamos. Pero de adulto tienes que ser una persona eficaz. Puedes lograr lo que deseas siendo tu mismo.
Te vuelvo a recordar sobre tus fortalezas y debilidades, analízate, habrá cosillas que tienes que eliminar, y otras que mejorar, para obtener un producto de calidad, para que estés contento contigo mismo y por ende tus relaciones con los demás serán más satisfactorias.
Cuando eras niño, tu mente estaba conciente de la vida, es decir podías percibir todas las cosas de manera viva y real, mira lo que miras, oye lo que oyes, toca lo que tocas, percibes y estas conciente la vida. Pero cuando pasas de esa etapa, tu mente ya ha acumulado y instalado un montón de creencias negativas, las cuales van formado parte de tus hábitos y acciones. Como por ejemplo ¿Alguna vez pasaste por una experiencia embarazosa y las chicas se rieron de ti?.
Una vez estaba en el escenario de la sala de teatro del colegio, y actuando se me olvido parte del guión, ¡no pude decir nada mas!!! Me puse súper nervioso y todas las chicas se rieron de mi incluso la que me gustaba. Esa escena permaneció en mi mente por mucho tiempo, desde ese momento empecé a dejar de relacionarme con las chicas, y sin darme cuenta empecé a hacerlo con todas las chicas atractivas. Esa experiencia dejo imágenes negativas en mi mente. Y muchas veces me torturaba recordando aquel momento, lo que me llevó a desarrollar un perfecto sistema para evadir mujeres hermosas.
¿Te das cuenta a donde quiero llegar con todo esto?. Tu actitud y tu forma de desenvolverte en tu medio, dependerá de lo que repitas en tu mente. Así que si estas acostumbrado a reprocharte, y hablarte a ti mismo de manera negativa aunque no de des cuenta de lo que haces, por lo que pasa en tu presente, naturalmente el resultado serán consecuencias negativas.
Todo lo que pienses se va pegando en tu subconsciente, ya sea negativo o positivo, pasa a formar parte de tu personalidad. Ten cuidado, trata de pensar sólo positivamente, y en cuanto aparezca un pensamiento negativo, elimínalo, toma esto como una tarea.
Por el contrario, si después de haber seducido a una mujer, después de haberla besado, repites cada momento, cada palabra cada instante, notaras los resultados positivos, que estarán en tu mente una y otra vez. Esto te permitirá estar motivado para tu próximo encuentro con otra mujer ya que durante ese tiempo tu mente absorbió y capto la repetición de todos esos momentos positivos lo que hará que tus acciones positivas puedan ser repetidas de manera exitosa en el futuro.
Pronto más...
¡Carpe Diem!



























0 TIENEN ALGO QUE OPINAR:
Condiciones para comentar:
- Todos los comentarios serán leídos y moderados previamente.
- Tu comentario debe estar relacionado con el contenido del post.
- No se aceptan comentarios tipo SPAM.
- No incluyas links innecesarios.
- Las ofensas personales No serán permitidas.
Los comentarios de los lectores no reflejan las opiniones de esta Web.